Antonio Cénit y su mujer viven en el cortijo de la Era Empedrada, a un escaso kilómetro y medio de Peñuelas. Recibe al visitante con amabilidad. Y no tiene reparo en descubrir el 'tesoro' que guarda en su cochera: en sus paredes cuelgan aperos agrícolas de todo tipo junto con curiosos gráficos realizados en cartones e innumerables varillas, 'herramientas' o detectores de curiosas formas y diversos materiales. Con todo ello, afirma poder localizar acuíferos, agua caliente e, incluso, bolsas de ...