Los ciudadanos que acuden a la ODAC lo hacen para denunciar pero, en ocasiones, las historias esconden mucho más. Entre ellas algunas tan curiosas como la desaparición de un loro. Según relata la policía, recientemente una mujer llegó a la Comisaría para denunciar la desaparición de su loro. Al parecer la familia solía dejarlo salir de su jaula para que estirase las alas, pero debió aprovechar el momento para darse un paseo por el barrio. La mujer buscó por los alrededores sin éxito alguno y decidió poner la denuncia. Poco después se descubrió que el loro había finalizado su vuelo en la casa de un vecino, que una tercera persona fue a recoger el animal como si fuera suyo y que éste último, al parecer, había pedido un rescate por el mismo. Una historia cuanto menos rocambolesca.
Los agentes de la ODAC también han tenido otros casos. «Una madrugada apareció un hombre y dijo que él no iba a denunciar que lo único que quería era leer una poesía. El agente le dijo que sí y por supuesto se la leyó. Cuando terminó preguntó si se podía quedar en la Comisaría un rato y aquí se quedó durante más de dos horas», recuerda María del Pilar Vidal.
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