La trágica muerte de Jarque tiene un hilo común con dramas antecedentes que acompañan indirectamente el deporte italiano con el español. Desde la Operación Puerto, por la cual ha sido suspendido el corredor Ivan Basso, hasta la muerte de Jarque siempre hay algo común entre España e Italia. Cuando murió Puerta, el Milán tuvo que enfrentarse con el Sevilla en la Supercopa de hace dos años y la conmoción fue enorme en Italia porque se habló más de lo previsto del desafortunado defensor sevillano.

Ahora el capitán del Espanyol ha muerto en Italia. Y no en un sitio cualquiera, sino en la casa del fútbol italiano, donde se reúne siempre la selección azzurra. Dos días después de su muerte, Lippi y sus campeones mundiales, desde Buffon a Cannavaro, han vivido días de profunda conmoción pensando en la muerte de un compañero español en el mismo hotel. Quizás por estas coincidencias tan raras, en Italia se ha hablado mucho de lo que ha ocurrido a Jarque porque en el fútbol italiano nunca se han producido casos similares.

La pregunta dura, pero al mismo natural, es la siguiente: ¿Por qué siempre pasa esto en el deporte español? No hay pruebas y nadie puede hablar de doping. Pero la gente común piensa que no es normal que mueran dos futbolistas sanos en plena actividad y un tercero como De la Red tenga que dejar el fútbol. Más allá de las sospechas hay que respetar a los muertos y sus familiares. Pero nunca serán suficientes los controles porque no sólo el doping es un enemigo mortal, sino también la facilidad de pensar que un atleta por ser un deportista no necesite controles profundos. Ojalá no se repitan más casos como estos porque la muerte de un deportista siempre parece más cruel e injusta. En España, en Italia y en todo el mundo.

Fuente: www.as.com

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