David Viens ha sido acusado de asesinato tras matar a su esposa y cocinar su cuerpo durante cuatro días para hacer desaparecer las evidencias del crimen. El recluso, un famoso chef de Los Angeles, ha reconocido que guisó a su esposa lentamente en un olla hasta que sólo quedó el cráneo.

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Según informa el diario Dalily Mail, la mujer desapareció en el año 2009 después de una violenta discusión con Viens, en la que él le acusó de robarle dinero de su restaurante. Al parecer, ató a su mujer de pies y manos y le puso un esparadrapo en la boca para que no hablara. A la mañana siguiente había muerto.

Asustado, David decidió deshacerse del cuerpo y, para ello, lo cortó en trozos y lo cocinó lentamente durante cuatro días “hasta que sólo quedó el cráneo”, ha confesado él mismo durante el juicio.

El acusado, que trató de suicidarse en varias ocasiones, relató durante el juicio que los restos que quedaron de su mujer los mezclo con otros residuos y los tiró a la basura. Además, asegura que el cráneo lo escondió en el ático de la casa de su madre.

Ahora, un jurado de Los Angeles ha declarado al cocinero culpable de asesinato en segundo grado por la muerte de su esposa a finales del año 2009.

Los fiscales basaron la acusación en las cintas de los interrogatorios policiales, en las que Viens describe como metió el cuerpo de su mujer en una olla de agua hirviendo y la fue cocinando poco a poco

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Benoit Piet, de 42 años, confesó ante un Tribunal que es el asesino de su mujer y que para deshacerse del cuerpo realizó una barbacoa con el cadáver para sus siete hijos.

En 2006 se perdió el rastro de Adeleine, esposa de Benoit Piet y madre de siete hijos. Su marido aseguró entonces que se podría haber marchado por voluntad propia. Piet apuntaba a la tesis de un suicidio aunque la Policía nunca le creyó. Según informa ’Mirror’, la pareja se había separado meses antes.

La Policía mantuvo una larga investigación hasta que en 2008 Piet cambió su declaración. Ahora aseguraba que “dos extraños” habían acabado con la vida de su mujer. Este testimonio tampoco fue creíble por lo que se mantuvo la investigación.

Finalmente Piet decidió contar la verdad: “Maté a mi mujer accidentalmente tras una pelea doméstica”.

“En mayo de 2008 decidí desenterrar del jardín el cadáver y cociné los restos en la barbacoa. Fue la comida para mis siete hijos”, puntualizó Piet.

Su hijos han querido estar presentes en el juicio y su padre les puntualizó que “prometo decir siempre la verdad. Un tribunal es un buen momento de hacerlo después de tantas mentiras”.