Era su primer día de vacaciones. Se dirigía a Las Palmas para hacer un curso de surf, pero nunca llegó. El avión de Spanair en el que viajaba aquel 20 de agosto de 2008 se estrelló en las pistas del aeropuerto de Barajas, dejando 154 fallecidos y una decena de supervivientes. Entre ellos, Rafael Vidal (Madrid, 1977). Sólo unas semanas antes, este ingeniero disfrutaba de las playas de Mallorca junto a unos amigos. Aún no ha vuelto a volar.