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El Departamento de Infancia y Familia de Kansas (EEUU) ha suscitado una polémica al reclamar a un donante de esperma que se responsabilice de más de 6.000 dólares en gastos médicos, así como de una pensión alimenticia para la que considera “su hija”.

El donante, William Marotta, mecánico, de 46 años y casado, accedió en 2009 a donar su esperma a una pareja lesbiana a través de una página de anuncios de internet.

El esperma fue inseminado en una de las mujeres sin mediación de ningún médico, algo que Marotta desconocía, según apuntó hoy él mismo en una entrevista en la cadena CNN, y meses más tarde nació una niña que ahora tiene tres años.

La “alegalidad” de este procedimiento -en ningún momento se recurrió a una clínica de inseminación artificial o a un doctor autorizado para ello- sería la causante del vacío reglamentario que ha permitido a los servicios sociales cargar sobre el donante la responsabilidad de la niña, pese a que Marotta renunció por escrito a “todos sus derechos de paternidad”.

“Yo no sabía que no había ningún médico involucrado en el proceso”, apuntó hoy Marotta en la entrevista con CNN, a la que acudió acompañado por su abogado.

La pareja homosexual, formada por Angela Bauer, de 40 años, y Jennifer Schreiner, de 34 y madre biológica de la niña, se hizo cargo en un primer momento de los gastos del bebé, algo que se mantuvo incluso después de que ambas mujeres “rompiesen” su relación en diciembre de 2010.

Los problemas llegaron en marzo del año pasado, cuando a Bauer le fue diagnosticada una “grave enfermedad” que le impidió seguir trabajando, por lo que la expareja recurrió a los servicios sociales del estado de Kansas para obtener la ayuda pública del programa “Medicaid”, que cubriría los gastos médicos de la pequeña.

Al no haber estado nunca casadas -el estado de Kansas no reconoce los matrimonios homosexuales-, Bauer no fue reconocida como “progenitora” de la niña, por lo que, a efectos legales, Schreiner fue considerada madre soltera y se le exigió que revelase el nombre del “auténtico padre”, es decir, el donante de semen.

“Nos amenazaron con no darnos las ayudas para la niña si no les decíamos el nombre del donante”, aseguró Bauer al citado diario.

Finalmente, la expareja homosexual accedió y los servicios sociales se pusieron en contacto con Marotta para exigirle el pago de 6.000 dólares en gastos médicos de “su hija” y de una pensión alimenticia, algo a lo que ambas mujeres se oponen.

“El estado de Kansas es el responsable de este caos”, señaló Bauer, quien estará “eternamente agradecida” a Marotta, “un hombre admirable que sólo quería ayudarnos a tener un hijo” y de quien “jamás” buscaron ayuda económica, añadió.

Con el apoyo simbólico de la expareja de lesbianas, los esfuerzos de Marotta se centran ahora en que el juez desestime el recurso del Departamento de Infancia y Familia, aunque ya está programada una primera audiencia para el próximo martes.

La legislación de Kansas establece que para que un donante de esperma no tenga ninguna responsabilidad sobre su presumible “descendencia”, la inseminación debe hacerse a través de un “médico autorizado”, que posteriormente pueda acreditar que el donante no tiene “ninguna conexión” con la madre.

Esto es así para evitar que, por ejemplo, un exnovio -que sí tendría responsabilidad legal sobre la criatura-, cuyo esperma le hubiese sido inseminado de forma artificial a su pareja, pudiese evitar el pago de una pensión alegando ser “donante”.

“Con todo lo que sé ahora, no creo que volviese a dar mi semen en las condiciones en las que lo di”, se lamentó el propio Marotta en declaraciones a la cadena estadounidense NBC.

 

noticias absurdasCynthia Daily y su pareja recurrieron a un donante para concebir un bebé hace siete años y esperaban que un día su hijo pudiera conocer a algunos de sus medio hermanos: una suerte de familia extendida de los tiempos modernos. Fue así como Cynthia buscó en un registro web a otros hijos del mismo donante y ayudó incluso a crear un grupo online para poder seguirles el rastro. Con el transcurso de los años vio como iba creciendo la cantidad de niños en el grupo de su hijo. Hoy son 150 los chicos concebidos con el esperma del mismo donante y todavía hay más en camino. “Resulta bastante loco verlos juntos porque todos se parecen”, contó Cynthia, de 48 años, trabajadora social de Washington, que algunas veces sale de vacaciones con otras familias del grupo de su hijo.

A medida que cada vez más mujeres deciden tener sus hijos solas, y aumenta la cantidad de nacidos por inseminación artificial, comienzan a aparecer grupos numerosos de hermanos hijos de un mismo donante. En los Estados Unidos, donde el tema no está regulado, hay una creciente preocupación entre padres, donantes y especialistas médicos sobre las potenciales consecuencias negativas de que haya tantos niños hijos del mismo donante, incluida la posibilidad de que genes de enfermedades raras se diseminen de forma más extendida. Algunos especialistas advierten incluso sobre las posibilidades de que haya un incesto accidental entre medio hermanos.

“Mi hija conoce el número de su donante por esta misma razón”, contó la madre de una adolescente concebida a través de donación de esperma en California. “Ella hasta se enamoró incluso de chicos que son hijos de donantes. El tema ya es parte de la educación sexual”.

Los sectores más críticos sostienen que los bancos de esperma y clínicas de fertilidad están haciendo enormes ganancias al permitir que una cantidad demasiado grande de chicos sea concebida con el esperma de donantes populares y que las familias debieran recibir más información sobre la salud de los donantes. Piden también límites legales para la cantidad de niños que se pueden concebir con esperma de un mismo donante.

“Al comprar un auto usado se tienen en cuenta más reglas que cuando se compra esperma”, comentó Debora Spar, autora de El negocio de los bebés: de qué forma el dinero, la ciencia y la política manejan el comercio de la concepción .

Si bien otros países, incluidos Gran Bretaña, Francia y Suecia limitan la cantidad de niños para los que un donante puede aportar esperma, en Estados Unidos ese límite no existe. En la Argentina (ver aparte) se recomiendan hasta 10 nacimientos por donante.

Pero en EE.UU. nadie sabe cuántos niños nacen todos los años a través de donantes de esperma. Según Wendy Kramer, fundadora del Registro de Hermanos de Donantes, a las madres de hijos de donantes se les pide que informen voluntariamente al banco sobre el nacimiento, pero sólo entre un 20 y un 40 por ciento lo hace. A raíz de esto, muchas familias se vuelcan al sitio web del registro, donorsiblingregistry.com, para buscar información sobre medio hermanos o hermanas de un niño.

Los donantes de esperma también se están preocupando. “Cuando pregunté cuántos niños podía engendrar, me dijeron que cinco era una estimación posible”, reveló un donante de Texas. “Me dijeron que sería muy raro que un donante pudiera tener más de 10”.

Este mismo donante descubrió después en el Registro de Hermanos de Donantes que algunos tenían docenas de hijos. “Mucho tenía que ver con que los bancos hacen lo que quieren”, comentó sobre el banco de esperma al que había hecho su donación. “Resulta injusto y reprochable para familias, donantes y niños”.

Mientras tanto, Cynthia, la trabajadora de Washington, contó que otros padres del grupo de su hijo se mostraban reservados por el temor a que los chicos sean estigmatizados. Pero ahora ella y otros padres están dando un paso adelante. Necesitan “comenzar a defender alguna regulación”. Los especialistas no están seguros de qué es lo que significa para un chico descubrir que es parte de un grupo de 50 o más concebidos de idéntico modo. “No hablan de esto cuando aconsejan a gente con problemas de fertilidad”, concluyó Kramer. “¿Cómo hacer conexiones con tantos hermanos? ¿Qué significa la familia para estos chicos?”

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