Siempre me han gustado los políticos serios, los que intentan cumplir lo que prometen y los que no tratan a los ciudadanos como si fuéramos bobos. Dos políticos a los que considero serios no han estado muy afortunados.

Uno es el delegado del Gobierno en la Comunitat, Ricardo Peralta, que dijo que sus barcos sólo habían recogido 250 gramos de fuel (caben en un bote de Coca-Cola) de un vertido ilegal en alta mar, cuando en las playas valencianas los operarios han acumulado más de 500 kilos de chapapote.