noticias absurdas

El pasado martes 19 de junio, la Comisión Europea ponía en marcha una campaña para intentar fomentar la vocación por las carreras científicas entre las mujeres. En pocas horas el hastag #CientificasConTacones se convertía en Trending Topic en Twitter. ¿La razón? El contenido de uno de los vídeos de la campaña: mujeres con minifaldas, tacones altísimos y multitud de imágenes de pintalabios y demás objetos de maquillaje.

Tanto Twitter como Facebook se llenaron de comentarios de usuarios indignados por la imagen sexista que transmitía el video, financiado por la CE con dinero público.

La Comisión salió en defensa del video argumentando que “habla el lenguaje de las mujeres para captar su atención”, y que su objetivo era ser “divertido a la vez que atractivo”, para tocar la fibra sensible de las más jóvenes.

“Invito a cualquier persona a que eche un vistazo al resto de videos que forman la campaña, donde se recogen varios testimonios de mujeres que trabajan como científicas”, explicó un portavoz. Sin embargo, eso no paró la avalancha de críticas, y la Comisión Europea se ha visto obligada a retirar el video.

Europa necesita investigadores
La Unión Europea podría necesitar un millón de investigadores más de aquí a 2020, según la Comisión.

Las mujeres jóvenes representan más de la mitad de los estudiantes de la UE, y obtienen el 45% de los doctorados, pero constituyen apenas un tercio de quienes hacen carrera en la investigación.

 

¿Qué siente un robot cuando toca algo? Poco o nada hasta ahora. Pero con los sensores y el software los robots pueden ya adquirir la sensación de tacto, o al menos la capacidad de identificar materiales diferentes por el tacto.

Investigadores de la Escuela de Ingeniería Viterbi en la Universidad del Sur de California acaban de publicar un estudio en ‘Frontiers in Neurorobotics’ que muestra que un robot especialmente diseñado puede superar a los humanos en la identificación de una amplia gama de materiales naturales, de acuerdo con sus texturas, allanando el camino para avances en prótesis, robots de asistencia personal y pruebas de productos de consumo.

El robot estaba equipado con un nuevo tipo de sensor táctil construido para imitar la punta del dedo humano. También utiliza un nuevo algoritmo diseñado para tomar decisiones acerca de cómo explorar el mundo exterior, imitando las estrategias humanas. Capaz de otras sensaciones humanas, el sensor también puede decir dónde y en que dirección se aplican fuerzas sobre la punta de los dedos e incluso las propiedades térmicas de un objeto.

Al igual que el dedo humano, el sensor BioTac* tiene una piel suave, flexible, sobre un relleno líquido. La piel tiene incluso huellas dactilares en su superficie, lo que eleva su sensibilidad a las vibraciones.

A medida que el dedo se desliza sobre una superficie con textura, la piel vibra en formas características. Estas vibraciones se detectan mediante un hidrófono en el interior del núcleo similar al hueso del dedo. El dedo humano utiliza vibraciones similares para identificar texturas, pero el dedo del robot es aún más sensible.

Construido por el estudiante de graduado Jeremy Fishel, el robot especializado fue entrenado en el tacto de 117 materiales comunes recogidos en tiendas de telas, artículos de papelería y de hardware. Cuando se enfrentan con un material de forma aleatoria, el robot pudo identificar correctamente el material en un 95% de ocasiones, después de seleccionar de forma inteligente y haciendo un promedio de cinco movimientos exploratorios.

Loeb y Fishel son socios en SynTouch LLC, que desarrolla y fabrica sensores táctiles para sistemas mecatrónicos que imitan a la mano humana.

que.es