Es extraño que una persona acabe en urgencias por un orgasmo, pero esto es lo que le ocurrió a Liz, una mujer de Seattle. Acababa de tener relaciones sexuales con Eric, su pareja, pero un buen rato después todavía estaba inmersa en una vorágine de placer.

Cuando ya llevaba una hora de clímax, Liz empezó a sentir miedo. Al alcanzar las dos horas, fue trasladada de urgencia al hospital, donde el personal médico pensó que estaba de parto. El orgasmo le duró más de tres horas antes de que finalmente desapareciera, según relata el Daily Mail en su edición digital.

La joven pareja compartió su particular historia en el show televisivo de la cadena TLC Sex Sent Me to the ER (El sexo me envió a urgencias). Liz, que no quiso desvelar su apellido, relató cómo ella lo intentó todo para que el sobrenatural orgasmo disminuyera, desde saltar a beber para deshacerse del dolor. “Empecé saltando arriba y abajo para ver si eso me hacía efecto”, explicó. “Empecé a beber vino para ver si eso calmaba mi sistema. He intentado hacer todo lo posible para dejar de tener un orgasmo”, agregó.
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Finalmente, tras tres horas, el orgasmo desapareció y Liz pudo descansar tranquila.

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Un estudio presentado por dos investigadores de Nueva Jersey revela que, aunque los ejercicios mentales aumentan la actividad cerebral, estos solo se dan en regiones relativamente localizadas.

En cambio, el orgasmo activa el conjunto del cerebro. La causa es que durante el clímax sexual aumenta el flujo de sangre que riega el cerebro.

Según el estudio, con este incremento del flujo, se acrecientan los nutrientes y la oxigenación en la zona cerebral.

Desde 1982, el profesor Barry Komisaruk ha sido pionero en los estudios de placer centrados en la mujer. A sus 72 años, aparenta menos edad de la que tiene. En declaraciones recogidas por The Times, alega: “Supongo que son los orgasmos los que me mantienen joven”.

Ahora se encuentra investigando si el clímax sexual puede evitar la senilidad. Uno de sus hallazgos es que la intensa sensación orgásmica bloquea el dolor y está estudiando cómo podría aplicarse en momentos como el parto.

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Una nueva investigación de la revista «Journal of Sexual Medicine» ha corroborado los peores temores de algunos hombres. Concretamente, los resultados de su último estudio han demostrado que el tamaño del pene sí es importante a la hora de satisfacer a una mujer en la cama.

La investigación, que ha sido coordinada por Stuart Brody -psicólogo de la Universidad del Oeste de Escocia-, se llevó a cabo con una muestra de 323 mujeres, a las que se preguntó sobre sus encuentros sexuales recientes, sobre sus preferencias en la cama y sobre si consideran que la longitud del pene influye a la hora de llegar al orgasmo.

La conclusión, para suerte o desgracia, fue clara y casi unánime: las mujeres que tienen «orgasmos vaginales» frecuentes afirman que alcanzan el clímax más fácilmente con hombres con penes más grandes. «Esto podría ser debido, al menos en parte, a una mayor capacidad de un pene más largo para estimular toda la longitud de la vagina además del cuello uterino», señaló Brody a la revista científica.

A su vez, el experto agregó que «la ansiedad sobre el tamaño del pene que sienten los hombres no siempre es representativa de un estereotipo masculino arbitrario, sino que se puede corresponder con una apreciación precisa de que el tamaño es importante para muchas mujeres».

Orgasmos «vaginales» y de clítoris

Estos datos llegan algunas semanas después de que la misma revista llevara a cabo una investigación sobre las diferencias entre los orgasmos «vaginales» y los de «clítoris», unos fenómenos que fueron calificados de distintos ya que activarían diferentes zonas del cerebro.

De hecho, esta investigación ratificó una serie de estudios previos que revelaban, en contra de la creencia popular, que únicamente existía una forma de satisfacer a una mujer en la cama. Y es que, el análisis demostró que el «orgasmo vaginal» es tremendamente diferente al alcanzado mediante la estimulación del clítoris.

Sin embargo, esta opinión contrasta drásticamente con la del ginecólogo francés Odile Buisson, que uno de sus ensayos expuso que la pared frontal de la vagina está estrechamente relacionada con las partes internas del clítoris, lo que significaría que la estimulación de la vagina sin activar el clítoris debería ser imposible.

A su vez, y según varias investigaciones, la capacidad de llegar al orgasmo a través de la estimulación vaginal podría estar relacionada con la salud tanto física como mental, ya que estas mujeres tendrían más probabilidades de tener un orgasmo sin la estimulación del clítoris.

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