Una firma japonesa desarrolla una prenda con conexión bluetooth que monitoriza el nivel de excitación de sus portadoras.

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Como si se tratase de una versión tecnológica de los medievales cinturones de castidad, la firma de lencería japonesa Ravijour ha lanzado al mercado el primer sujetador inteligente, capaz de evitar posibles abusos a sus portadoras, ya que solo se abre en caso de que esta sienta amor verdadero.

Al menos eso es lo que aseguran los creadores de esta prenda, a la que han bautizado como «True Love Tester». Según cuenta Héctor García en su blog «Kirai», el sujetador es controlado a través de una aplicación instalada en el teléfono móvil de la mujer que lo luce, que monitoriza su ritmo cardíaco gracias a los sensores con conexión Bluetooth instalados en la pieza de lencería.

Si la aplicación detecta que la frecuencia cardiaca de la mujer ha alcanzado un estado de excitación suficiente, desbloqueará el broche del sujetador, por lo que el acompañante de la portadora podrá abrirlo sin ningún problema. Si, en cambio, no ha logrado conquistarla, la prenda será imposible de retirar.

El vídeo que muestra el funcionamiento de este sujetador inteligente, que aún no se encuentra a la venta, explica si la prenda posee algún sistema de seguridad que permita a la mujer librarse de ella en caso de no encontrar a ningún candidato que despierte su libido. Sin duda, una nueva dificultad más que sumar a la habitual torpeza de algunos humanos para liberar los complicados cierres que suelen incorporar estas prendas de lencería femenina.

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Existe un sujetador que se desata con el sonido de las palmas. Fue creado por Randy Sárafan, un ‘artista hacker’ según describen en Cnet y este se inspiró en modelos de ropa interior electrónica que vio en bazares sirios. En ese caso, los sujetadores llevaban luces, brillaban en la oscuridad o se controlaban con el mando a distancia.

No apto para un festival flamenco o un gran acontecimiento deportivo. Se llama ‘Clap-off Bra’ y el sujetador, que utiliza baterías, utiliza un electroimán que se controla con un interruptor que se activa cuando alguien aplaude.

“En Occidente, a menudo pensamos en las culturas árabes como sociedades sexualmente reprimidos, cuando -de hecho-, resulta que son claramente pasos agigantados por delante de nosotros en los avances en la tecnología de la ropa interior”, escribe en Instructables.

“Los que estamos en las culturas occidentales tenemos que aprender una o dos cosas de los sirios sobre la ropa interior llamativa y electrónica!”. Antes de dar con esta creación probó varias formas de hacer que un sujetador de desabrocharse solo, pero los intentos, desde un mini motor que levantase una bisagra o una chispa que quemase hilos, fueron infructuosos.

El creador escribe en la página Instructables que habló con expertos en ropa interior femenina y le comentó sus intentos fallidos. De esa conversación surgió la idea del electroimán. En esta página también describe paso a paso cómo hacer un de estos sujetadores.

 

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El sujetador podría ser una prenda prescindible para las mujeres. Según un nuevo estudio, las mujeres que no llevan sostén tienen los pechos más firmes. El autor del estudio es Jean-Denis Rouillon, médico deportivo y profesor de la Universidad de Franche-Comté, que lleva quince años observando y midiendo los pechos de 320 mujeres para estudiar su comportamiento sin sostén, recoge ABC.es.

Según el especialista, los primeros resultados de un ‘estudio preliminar’ sobre 50 mujeres de entre 18 y 35 años ponen en duda la utilidad del sujetador. Y es que el equipo médico observó que estas mujeres mantenían un promedio de 7 milímetros por año en la línea del pezón en comparación con el hombro. Asimismo, el médico también señaló que, en general, “los pechos permanecían más firmes y las estrías se desvanecían”, en comparación con el uso del sujetador.

El estudio también determina que “se produjo una mejora en la respiración y la comodidad” por lo que la mayoría de las mujeres “ya no admite el sujetador”, según Rouillon.

Por eso, este médico francés se ha planteado la hipótesis de que “si una mujer se pone sostén por la apariencia de sus senos, el aparato suspensorio (natural del cuerpo) deja de funcionar correctamente”. Por tanto, “la mujer se vuelve dependiente del sujetador, cuando realmente no lo necesita”, apunta el investigador.

Sin embargo, Rouillon advierte que “este es un estudio preliminar sobre las mujeres voluntarias que no son representativas de la población mundial”, por lo que “todo depende de la estructura de cada mama”. Así, por ejemplo, “una mujer de 45 años con tres niños y sobrepeso no debería dejar de usar un sujetador”, advierte.